1
Cortar el salmón en porciones de 200 g. Agregar sal, pimienta, aceite de oliva y reservar para luego cocinar.
2
Por otro lado, cortar las paltas a la mitad, sacar el carozo con mucho cuidado y con una cuchara sacar la palta de su piel, tratando de mantener la forma lo mejor posible. Pasar a un plato y colocar aceite mezcla por toda la superficie de la palta.
3
Calentar una sartén de teflón o hierro. Cuando esté bien caliente, poner las paltas boca abajo y no moverlas para que formen costra. Luego de unos minutos, cuando los bordes estén dorados, sacarlas de la sartén con una espátula y dejarlas a temperatura ambiente.
4
Limpiar la sartén para cocinar el salmón. Empezar siempre por el lado de la piel, a fuego bajo, para lograr que quede crocante. Una vez que se cocine bien de un lado, darlo vuelta y cocinar hasta que quede jugoso en el centro.
5
Mientras se cocina el salmón, preparar el pebre. Cortar la cebolla, el morrón, el tomate todo en brunoise y ponerlos en un bowl. Agregar el ajo rallado bien finito y el cilantro deshojado y picado. Agregar el jugo de limón, vinagre de vino tinto, sal, pimienta y aceite, luego mezclar.
6
Lavar la rúcula y cortar el apio al sesgo fino. Emplatar el salmón junto con las paltas, la rúcula y el apio. Por encima, sumar el pebre.